En silencio la Luna

        fue testigo de la labor

        de sembrar una semilla:

        La semilla del Amor.

 

        Enraizó y durante años

        creó un árbol de ensueños

        repleto de frutos de color:

        Los frutos del Amor.

 

        Estos frutos anduvieron millas

        en el mundo, y con razón

        esparcieron las semillas:

        Las Semillas del corazón.

 

        Este árbol generoso

        sufrió riadas y tempestades,

        granizo y sequedades

        pero venció al enemigo

        con su fuerza y su raíz

        y ahora reluce vigoroso

        ante un futuro más feliz.

 

        Dejémosle que siga aún creciendo

        con su cariño: su gran labor,

        y que sus ramas nos cobijan del mal tiempo:

        porqué es el Árbol del Amor.

 

        Violant de Bru, 2003

         Principal